lunes, 21 de marzo de 2016

Mujeres que corren con los lobos

FRAGMENTOS DE UN BONITO LIBRO DE CLARISSA PINKOLA ESTÉS 

 Aunque entonces no la llamaba con este nombre, mi amor por la Mujer
Salvaje nació cuando era una niña. Más que una atleta, yo era una esteta y mi
único deseo era ser una caminante extasiada. En lugar de las sillas y las mesas,
prefería la tierra, los árboles y las cuevas, pues sentía que en aquellos lugares
podía apoyarme contra la mejilla de Dios.
El río siempre pedía que lo visitaran después del anochecer, los campos ne-
cesitaban que alguien los recorriera para poder expresarse en susurros. Las
hogueras necesitaban que las encendieran de noche en el bosque y las historias
necesitaban que las contaran fuera del alcance del oído de los mayores.
Tuve la suerte de criarme en medio de la Naturaleza. Allí los rayos me en-
señaron lo que era la muerte repentina y la evanescencia de la vida. Las crías de
los ratones me enseñaron que la muerte se mitigaba con la nueva vida. Cuando
desenterré unos "abalorios indios", es decir, fósiles sepultados en la greda, com-
prendí que la presencia de los seres humanos se remontaba a muchísimo tiempo
atrás. Aprendí el sagrado arte del adorno personal engalanándome la cabeza con
mariposas, utilizando las luciérnagas como alhajas nocturnas y las ranas verde
esmeralda como pulseras.
Una madre loba mató a uno de sus cachorros mortalmente herido; así me
enseñó la dura compasión y la necesidad de permitir que la muerte llegue a los
moribundos. Las peludas orugas que caían de las ramas y volvían a subir con
esfuerzo me enseñaron la virtud de la perseverancia, y su cosquilleo sobre mi
brazo me enseñó cómo cobra vida la piel. El hecho de trepar a las copas de los
árboles me reveló la sensación que el sexo me haría experimentar más adelante.

 

.....No te amilanes ni te acobardes si te llaman oveja negra, inconformista, lobo
solitario. Los estrechos de miras dicen que los inconformistas son una lacra de la
sociedad. Sin embargo, se ha demostrado a lo largo de los siglos que el hecho de
ser distinta significa estar al margen, tener la certeza de que una hará una apor-
tación original, una útil y sorprendente aportación a su cultura (16) . Cuando bus-
ques una guía, no prestes jamás atención a los pusilánimes. Sé amable con ellos,
llénalos de cumplidos, procura engatusarlos, pero no sigas sus consejos.
Si alguna vez te han llamado insolente, incorregible, descarada, astuta, re-
volucionaria, indisciplinada, rebelde, vas por buen camino. La Mujer Salvaje está
muy cerca.








1 comentario:

Maite Perez-Pueyo dijo...

Uno de mis libros de cabecera desde hace muchos años. Tengo varias ediciones llenas de notas y subrayados ;-)